jueves, 29 de abril de 2010

Qué valor tendría hoy su negocio si lo ofreciera al mercado? Cuánto ha crecido ese valor en el último año?

Los inversionistas que compran empresas (Fondos de Capital Privado) hacen un negocio sencillo: adquieren empresas que puedan tener un mejor desempeño, les proveen una adecuada combinación de dinero, talento y estrategia, y realizan una ganancia importante vendiéndola al cabo de unos años.

Cuando se inclinan por una compañía buscan en ella tres atributos fundamentales: un gran potencial de desarrollo, que tenga un modelo de negocios replicable y que posea una marca muy fuerte o, en su defecto, que sus productos sean muy competitivos y permitan soportar una estrategia de marca.

Llama la atención que empresarios curtidos y altamente exitosos, cuyo objetivo es “comprar barato, arreglar y vender caro”, consideren la estrategia de gestión de la marca (branding) como uno de los criterios principales en el momento de tomar la decisión de comprar una compañía.

En nuestro diario ejercicio de diálogo con empresarios que lideran pequeñas y medianas empresas, observamos que aquellos que han entendido y adoptado la decisión de construir una marca, han visto al cabo de pocos años crecer el valor de su negocio por multiplicadores que superan cinco, diez y hasta veinte veces el valor que la empresa tenía pocos años atrás.

Se ha preguntado usted qué valor tendría hoy su negocio si lo ofreciera al mercado? Se ha preguntado cuántas veces ha crecido ese valor en el último año, o en los últimos dos o tres años?

Veamos un caso de la vida real.

Hace 18 meses en GIRAFFE atendimos una pequeñísima empresa familiar de alimentos. En ese momento sus propietarios, emprendedores menores de 25 años, habían logrado con gran esfuerzo abrir un primer punto de venta en un modesto centro comercial de una populosa ciudad, alrededor del cual abundaban los competidores. Cuando conocimos la calidad de sus productos, nuestra primera recomendación fue: “No pensemos solamente en el producto, debemos enfocarnos en ofrecer la mejor experiencia cuando el cliente lo adquiera. Integremos el producto a un entorno que le de mucho más valor.”

Así se inicio un metódico trabajo de construcción de marca, que incluyó un cambio sustancial de la identidad corporativa, diseño de mostradores, uniformes, logo, menú, etc. y un cuidadoso análisis de la experiencia del comprador en el momento de adquirir el producto.
Hoy en día, esta estrategia de marca les ha permitido diferenciarse y ganarse una merecida posición en el mercado, completar 15 puntos de venta directa y acumular experiencia para abrir en los próximos 3 años por lo menos un centenar de ellos. Estaría interesado un FCP en adquirir esta compañía? Con toda certeza la respuesta es afirmativa. Cuántos no quisieran comprarla con 15 puntos de venta y venderla luego cuando tenga 100?

En un entorno en el que cada día los productos y servicios se parecen más entre sí, la verdadera ventaja se crea a partir de la experiencia que los rodea. Porque al final una marca es la suma de una promesa y de una experiencia. Es decir: “qué te damos y cómo te lo damos”. La marca se convierte en un factor determinante en el momento de la toma de decisión de un consumidor. La marca ofrece una manera rápida de identificar los productos y servicios que tienen alto valor.

Soportan sus productos o servicios una estrategia de marca? Cuántas veces se ha multiplicado el valor de su negocio en el último año? Estaría interesado en su negocio un FCP?

Lo invitamos a conversar con nosotros sin costo alguno. Estamos dispuestos a escucharlo, y como especialistas que somos, le indicaremos las posibilidades de mejorar en su negocio la experiencia de marca y como multiplicar el valor de su empresa.

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